Un estudio recibido de Ramón Oliveros desde México, para leer, analizar, razonar, y ante alguna duda realizar mas consultas al respecto.
“Te he puesto por fortaleza en mi pueblo, como al atalaya sobre una torre, para que conozcas y examines los caminos de ellos. A los líderes de las iglesias anunciarás lo que descubras”. Esta palabra tiene su fundamento bíblico en Jeremías 6:27 y 5:5a. En cumplimiento de esa comisión, aquí le envío lo siguiente:DOS PACTOS
1 Son solo dos pactos, diferentes. No existe un tercer pacto, el cual resulte de hacer combinaciones de los dos primeros.
2 El viejo pacto, que consiste en comidas y bebidas, en diversas abluciones y ordenanzas acerca de la carne; aquel, que no puede hacer perfectos a quienes lo practican; aquel, que solo es sombra de los bienes venideros pero no la imagen misma de las cosas, se manifestó con gloria a través de Moisés, Josué y otros. Y sin embargo, era un pacto débil e ineficaz (Hebreos 7:18).
3 El nuevo pacto, que está sellado con la Sangre de Cristo, que no consiste en costumbres, ceremonias y tradiciones religiosas; sí puede hacer perfectos a quienes lo firman (Efesios 4:12), transformándolos por medio de la renovación del entendimiento (Romanos 12:2). A grado tal debe suceder esta transformación, que se pueda afirmar acerca de los que han sido perfeccionados que verdaderamente son nuevas criaturas (2ª. Corintios 5:17); pero no como una expresión vana, ilusoria, irreal; sino que resulta comprobable en hechos visibles, tangibles, palpables, innegables, sólidos, reales.
4 Este nuevo pacto fue puesto en vigor por Dios en el momento en que Jesús murió en la cruz (Hebreos 9:16) para que el pueblo de Dios –primeramente- tuviera la oportunidad de abandonar el viejo pacto y adherirse al nuevo, mediante una decisión libre y consciente.
5 Los primeros creyentes de la iglesia cristiana, habiendo aceptado a Jesús en sus dos dimensiones, como único medio de salvación y con señorío sobre sus vidas, decidieron hacer pacto con Jesús, por lo cual sometieron su comportamiento al proceso de transformación mencionado anteriormente, de manera que ya no seguirían viviendo según la propia manera de pensar de cada quien sino conforme a los pensamientos de Jesús.
6 Quienes tuvieron la osadía de firmar este nuevo pacto en la Sangre de Jesús, pudieron ver en sí mismos la manifestación gloriosa de verdaderamente ser hechos hijos de Dios, con poder y autoridad para realizar milagros, señales, prodigios, sanidades, etc. Esto resultó visible, palpable, innegable en toda Jerusalén y sus alrededores, no eran vanas ilusiones, no eran supuestas emociones, sino hechos tangibles que todos podían comprobar.
7 De esta manera, la autenticidad del nuevo pacto en Jesús se estuvo manifestando durante algún tiempo a través de diversas personas a las que los demás empezaron a llamar “Christos”, es decir, ungidos, porque a través de ellos se manifestaba el poder real de Dios. Pero esta unción se fue diluyendo, se fue perdiendo.
8 Ahora pasemos a ver la realidad actual. Se supone que las iglesias cristianas están viviendo bajo el nuevo pacto en la sangre de Jesús; pero lamentablemente no es así. Y no se trata de una afirmación inconsistente, sino basada en pruebas constituidas por los frutos que da el árbol. Para que podamos encontrar las causas de esta situación, es necesario que comparemos ambos pactos y revisemos lo que hacen las iglesias para “firmar el nuevo pacto”.
9 Hay un aspecto esencial en este asunto: ¿Qué es lo que cambió en el nuevo pacto, y qué es lo que continúa vigente del anterior? Según lo que he observado, los “cristianos” consideran que solamente una cosa cambió al ponerse en vigor el nuevo pacto: Ya no hay holocaustos de animales para obtener el perdón de los pecados, porque ahora Jesús es el cordero inmolado por cuya muerte somos reconciliados, por cuya sangre somos ahora limpiados.
10 Sí, eso es cierto; pero no es lo único que cambió. En realidad ha sido derogada toda la ley dada a los judíos, con sus mandamientos y ordenanzas (Efesios 2:15), no alguna parte de ella.
11 Una característica esencial del antiguo pacto es que es “débil e ineficaz” (Hebreos 7:18). Este defecto es la causa de que se haya procurado lugar para el segundo (Hebreos 8:7). Al ponerse en vigor un nuevo pacto, el anterior se da por viejo y está próximo a desaparecer (Hebreos 8:13).
12 Las prácticas del viejo pacto se impusieron hasta el tiempo de reformar las cosas. Ese tiempo ya llegó en el momento en que Jesús muere y entra en el Lugar Santísimo (Hebreos 9:10, 17 y 12). Por lo tanto, seguir practicando costumbres del viejo pacto, es violar el nuevo pacto.
13 En consecuencia, el nuevo pacto tiene que ser poderoso y eficaz, es decir que debe haber resultados visibles, palpables, innegables, reales; no imaginarios, no vanos. Transformaciones y renovaciones que se manifiesten de tal manera que se pueda afirmar respecto a los perfeccionados que verdaderamente son auténticas nuevas criaturas (2ª. Corintios 5:17).
14 En el antiguo pacto de la ley, los transgresores eran sacados fuera del campamento y apedreados hasta la muerte. Así tenía qué ser para darle cumplimiento a la ley. Ahora estamos en un nuevo pacto, muy conocido como pacto de gracia, y los “cristianos” consideran que por ser pacto de gracia, ya no existe la muerte para el pecador. Ciertamente en el nuevo pacto no se apedrea al trasgresor hasta que muera; pero eso no significa que puede estar viviendo impunemente como si nada. En el nuevo pacto de gracia también hay muerte para el trasgresor:
15 “Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda otro sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo piensan que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciera afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: “Mía es la venganza, Yo daré el Pago” dice el Señor. Y otra vez: “El Señor juzgará a su pueblo”. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!”. (Hebreos 10:26-31). Está claro ¿no?
16 El sacerdocio levítico ha sido derogado por el sacerdocio de Jesús, según el orden ya no de Aarón sino de Melquisedec. Esto es a través de la tribu de Judá. La ley del antiguo pacto también ha sido derogada totalmente, no en forma parcial.
17 “Porque cambiado el sacerdocio, es necesario que también haya cambio de ley, y aquel de quien se dice esto es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar” (Hebreos 7:12-13).
18 ¿Cuáles son las funciones del sacerdote en el nuevo pacto? Como ya se cambió el sacerdocio levítico, ya no hay ley que cumplir acerca de todas las funciones que desempeñaban los levitas en el antiguo pacto. Es decir que en el nuevo pacto ya nada obliga a alguien para que presente ofrendas, holocaustos, etc. Ya no hay quien cobre los diezmos ni las primicias (Hebreos 7:5).
El sacerdocio en el nuevo pacto es totalmente distinto (1Pedro 2:9, Apocalipsis 1:6 y 5:10). Ya no consiste en ceremonias, tradiciones, cultos, etc.
19 Una de las manifestaciones de la “debilidad e ineficacia” del antiguo pacto, es que “nunca puede hacer perfectos a los que se acercan, aunque lo hagan continuamente” (Hebreos 10:1). Por el contrario, el nuevo pacto, siendo poderoso y eficaz, es para “perfeccionar a los santos” (Efesios 4:12) y debe “transformar por medio de la renovación del entendimiento” (Romanos 12:2) a quienes lo firman. Tan poderosa y eficaz es la naturaleza del nuevo pacto, que como consecuencia de esa transformación, lleva a quienes verdaderamente entran en el pacto a “ser nuevas criaturas” (2ª. Corintios 5:17).
20 Pero ¿qué es lo que sucede en la realidad? La mayoría de la gente que está en las iglesias cristianas, solo cambia superficialmente, parcialmente. Así es: El que era drogadicto, ya no lo es; pero sigue siendo chismoso, mentiroso, tranza, etc. El que era borracho deja de beber; pero sigue siendo lujurioso, avaro, injusto, etc. Eso no es transformación, eso no es ser nueva criatura.
21 Otra cosa sorprendente es que en el nuevo pacto, si verdaderamente estuviera vigente en las iglesias, ya no sería necesario que “ninguno enseñara a su hermano” (Hebreos 8:11).
22 El pacto en la Sangre de Jesús no se firma mediante la vana repetición de una oración. Esto es lo que hace la gran mayoría de las iglesias. Es indispensable situar al discípulo en la encrucijada de tomar una libre decisión: O continúa viviendo como antes, o acepta pagar lo que cuesta seguir a Jesús (Lucas 14:28-33. Esta es una cita sobre la cual nunca he escuchado una predicación).
23 ¿Acaso es mentira que el nuevo pacto en Jesús es poderoso y eficaz? ¿O somos nosotros quienes “algo” hemos estado haciendo mal y por eso es que no se manifiesta la gloria del nuevo pacto con todo su esplendor?
24 Lo que los líderes de las iglesias han estado haciendo mal en términos generales, es llevar a las ovejas a vivir en una mezcla de prácticas y costumbres del viejo pacto, con rituales y ceremonias atribuidos al nuevo. Esta mezcla es una abominación a Jehová, y además es un impedimento para participar de la Santa Cena (Hebreos 13:10).
25 Si usted tiene el anhelo de que su iglesia se manifieste como hijos de Dios con la gloria del nuevo pacto, corte con las ligaduras que lo atan al viejo pacto y sométase solamente al nuevo pacto. Al continuar viviendo en la mezcla de ambos, no tendrá usted la gloria del nuevo pacto ni la sombra del viejo pacto.
26 Ahora bien, para que nosotros podamos conocer al Dios de Jesús en quien creemos, es necesario que leamos y meditemos todo lo que dice el antiguo testamento; pero sin caer en sometimiento a la ley.
27 Para conocer más a fondo sobre lo aquí manifestado, solicite usted el estudio titulado “Líderes y cristianos inconversos” y “Hebreos del siglo XXI” al correo electrónico
P.d. agregada en enero 2010
28 Algunos líderes consideran que solamente fue anulada la parte de la ley referente a los sacrificios; pero esa afirmación no tiene ningún fundamento bíblico. Por el contrario, afirmar que fue abolida toda la ley, tiene consistencia y congruencia con las citas bíblicas ya mencionadas y además con efesios 2:15 y colosenses 2:14, no quedando lugar a dudas de que toda la ley ha sido abolida. Por lo tanto, es válida la afirmación de que practicar cualquier mandamiento de la ley nos hace transgresores del nuevo pacto.